
El felino fue hallado esta mañana deambulando en inmediaciones a la ruta provincial 103, casi al ingreso al pueblo.
Luego de atraparlo, para evitar que cruzara la ruta, fue revisado por un médico veterinario el cuál determinó su buen estado general.
Por otra parte, se dió intervención al personal de Ecología para que sea liberado en su hábitat natural junto a miembros de su especie.
El Margay es un felino silvestre con aspecto de pequeño Ocelote (Leopardus pardalis), pero a diferencia de éste tiene el rinario negro, no rosado. Tiene la cola más larga, representa aproximadamente un 40% del largo total del animal. Varía entre los 90 y los 120 cm con un peso que va de los 2 a los 5 kg.

Unas de las características morfológicas más notables son los grandes ojos saltones, que hacen parecer su hocico más estrecho. También las grandes garras y su larga cola salpicada de anillos negros.
El Margay tiene hábitos solitarios y territoriales, con un patrón de actividad nocturno, aunque también ha sido registrado durante el día.
Al igual que otros felinos manchados, el Margay debió padecer históricamente una gran presión de caza con fines peleteros. Aunque, el comercio no es el de otras épocas. Aún a mediados de la década del 90, su piel seguía siendo traficada en el mercado ilegal. También se lo ha buscado para el mascotismo.
Por supuesto, la desaparición, degradación y fragmentación de su hábitat es -al igual que en la mayoría de las especies de animales silvestres- su principal amenaza.